-"¿Cómo va tu historia de amor?" me preguntó hace unos días el chico que algún día había estado plenamente en mi corazón.
-"Pues ahí, ni bien, ni mal, al menos creo que he terminado de pagar el karma" le respondí.
- "¿karma?, tú nunca has pagado karma, porque ese karma nos lo estás haciendo pagar a todos nosotros"
El amor que él me había ofrecido, era tan puro y memorable, cuando por fin le dije que lo quería también, él decidió que ya era muy tarde que él ya no quería una relación seria y me quedé en el limbo, y lastimosamente conservé la esperanza de un "tal vez" por un largo tiempo.
Me armé de valor pero para decirle que todo había terminado, mi amor finalmente había llegado a su fin, me dijo que lo sabía, sabía como había seguido enamorada de él y cómo sabía el momento exacto en que había dejado de estarlo, simplemente lo sabía y era mejor así.
Un mes después "él" el amor que tanto adoré, encontró el amor en una de mis mejores amigas. Admitiré que fue una de las cosas más raras que me han ocurrido, y cuando hablaron conmigo no me opuse ni por un segundo porque guardaba la esperanza de que los dos estén destinados a ser el amor de la vida del otro, aunque se me hizo complicado hacerme a la idea, intenté mostrar siempre mi mejor cara, porque mi amiga merecía tener algo real, hermoso y sabía que él se lo podía dar.
Naturalmente al ser ella tan cercana a mí, conocía de todo mi "sufrimiento", conocía todas esas historias que yo escuchaba de él que me hacían sentir tan mal, sabía del profundo cariño que sentía él por una ex novia. Mi amiga lo sabía todo porque yo había depositado mi tristeza en sus hombros, y es ahí donde reside el odio de este viejo amor hacia mí.
Sus planes con mi amiga se vieron truncados ya que ella desconfiaba, desconfiaba de su sinceridad, de ese cariño tan profundo que decía sentir por ella, ya que él aún seguía en contacto con esa "ex" de la que yo le había hablado y a la que él considera una muy buena amiga y un sacrificio que no está dispuesto a hacer por lo absurdo de la idea. Todos los esfuerzos que él hacía por mi amiga terminaban en nada. Su frustración se vio dirigida hacia mí."Te odio" me dijo un día "por ti y sólo por ti no puedo estar con la persona que quiero".
Lo comprendo, y ya me he acostumbrado a ser tratada como ese odio inevitable de alguien más pero bien debe saber que ni yo soy más culpable ni él más inocente, hacer que su inseguridad se proyecte en forma de odio es una de las maneras más cobardes y absurdas de enfrentar la incapacidad de afrontar una situación necesaria para que todo se dé, de la manera que "él" desea.
Hablar con el corazón abierto, nunca está de más, hacer sacrificios necesarios, tampoco. Tal vez ella sólo necesita saber que es la única en su vida, pero "él" sigue enfrascando sus energías en lo absurdo.